Corregir los errores en la carbonatación y la falta de espuma

Imaginaos que llega el gran día, el día de la cata. Habéis estado esperando meses para poder disfrutar de este momento; abrís la cerveza y hace un leve “pssst”; la servís y no hace espuma, ni tan siquiera una sola leve burbuja. Bueno no os precupéis, algo ha ido mal durante la carbonatación; pero probablemente podamos corregirlo.

Falta de espuma y escaso o ningún burbujeo son efectos de una falta de azúcares en la carbonatación. Pero, tened en cuenta que una cerveza que nada más abrirla empieza a espumar o que al verterla suavemente en el vaso sólo crea espuma, son cervezas también mal carbonatadas. En este caso vuestra única solución consistirá en abrirla y dejarla reposar unos 5 mínutos para que pierda algo de gas. Por supuesto, tomad nota para la siguiente y rebajad la cantidad de azúcares.

Si el error ha sido por falta de azúcares, pues no os preocuéis. Incluso, alegraos; porque vais a poder experimentar y probablemente al final de todo disfrutéis de una mejor cerveza. La solución es abrir todas las botellas, echarles de nuevo los azúcares para que carbonate y volver a cerrarla. Fácil ¿verdad? Pero si os dais cuenta, en todo momento hablamos de azúcares. ¿Por qué? Porque una vez abiertas y ya que las vamos a carbonatar una a una, podemos aprovechar para probar la misma cerveza con distintos tipos de azúcares. Nosotros, en nuestro lote de Monolupulada Cascade tuvimos este problema. Decidimos abrirlas todas y hacer un tercio con azúcar moreno, otro con miel de flores y el resto con miel de romero. Os podemos decir, que hay diferencias.

Al añadir estos nuevos azúcares, tened en cuenta, la cantidad de azúcar que vertisteis la primera vez (teniendo en cuenta que nos hemos equivocado no es fácil, pero pensad que aquí más vale quedarse corto que pasarse).

¿Cómo calculo la cantidad de miel?

Otra muy buena pregunta. Sabéis que cantidad de azúcar de carbonatación es necesaria para la cerveza que estáis elaborando, tan sólo tenéis que mirar la etiqueta la miel y sabréis que cantidad de azúcar tiene por cada 100 gramos; a partir de aquí, es una simple regla de tres. Si vuestra miel es tan artesanal que este dato no viene en la etiqueta, os diremos que los valores normales están entre 80-88 gramos de azúcar por cada 100 gramos de miel. Para una botella de 33 cl.  una cucharilla de postre es una buena medida, tres es sobrecarbonatarla.

 

 

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