Cerveza infectada. Malditas bacterias y hongos

Cerveza, mosto infectada, hongos, bacterias, burbujas blancas¡Qué desilusión! Abres tu cubo fermentador y te encuentras una capa de burbujas blancas. Por un momento piensas, bueno no se ve tan mal, pero te acuerdas de cómo han sido las fermentaciones anteriores, de su aspecto y de su olor, y el pesimismo te invade. Tu cerveza se ha infectado.

No es lo mejor que te puede pasar, pero no desesperes. Embotella, dejando la capa de espuma como poso (desperdiciarás un litro o dos, pero salvarás el resto) y sigue el proceso normal. Probablemente la puedas beber. El sabor puede verse afectado, pero probarla es la única manera en la que podemos saber si es digna de ser bebida o si debemos abrir todas las botellas y tirarlas. Pero ya os decimos, lo más probable, si respetais los tiempos de acondicionamiento es que os la podáis beber. A nosotros nos pasó así:

Estas fotos son de un lote de Pilsen con le kit Brewferm, era verano y eso propicia el crecimiento de bacterias. La temperatura se elevó rápidamente, posiblemente fuera eso, pero por si acaso desde entonces lavamos más concienzudamente el instrumental. Así que ya sabéis, si queréis evitar las bacterias y los hongos malignos, limpiad bien y respetad las temperaturas de fermentación.

 

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